Ir al contenido principal

Un Círculo Vicioso

Desde hace más de treinta años, el Estado destina cientos de millones de dólares a las llamadas comunidades vulnerables y en particular en las poblaciones indígenas. Son los llamados “subsidios a la pobreza” que entregan dinero a las personas y las familias, de manera permanente, sin controles estrictos o meta planificadas. Lo que ha ocurrido, y con muchos casos reales, en la comunidad Ngäbe Buglé, es que quienes reciben el dinero público del subsidio renuncian a trabajar porque el pago estatal llega sin ninguna exigencia. Es hora de revisar lo que se hace y cómo se hace. La inversión debe dirigirse a la educación, salud e infraestructura, a la creación de cooperativas y oportunidades de trabajo. Lo otro, está probado, crea vagancia, atraso y dependencia.


Sigue nuestras redes

Comparte esta publicación

Últimas publicaciones