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Irresponsabilidad criminal: el sindicalismo radical pone en riesgo miles de empleos

Nuestro editorial del 13 de mayo del 2025

En 2003, Chiquita Banana cerró sus operaciones en Puerto Armuelles tras casi un siglo de actividad, dejando atrás un pueblo sumido hoy en el abandono, el desempleo y la desesperanza. Las huelgas insensatas y el sindicalismo radical fueron los responsables directos de la quiebra de una de las divisiones más importantes de la empresa en Centroamérica.

Hoy, en Changuinola, la historia amenaza con repetirse. Es una irresponsabilidad criminal poner en riesgo 6,500 empleos directos, más de 30,000 indirectos y cientos de pequeños negocios que dependen de la actividad bananera en Changuinola, Almirante e Isla Colón.

Chiquita ya trasladó parte de su personal ejecutivo a Costa Rica y cerró una de sus fincas. Miles de cajas de banano se han perdido, y la empresa tiene un pie fuera del país. Jugar con fuego puede terminar por destruir lo poco que aún sostiene a estas comunidades. La insensatez delictiva de unos pocos puede costarle el futuro a miles.


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