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Conspiración, sedición y sindicalismo: cuando la protesta busca arrodillar al país

Nuestro editorial del 15 de mayo del 2025

Lo que hoy protagoniza el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción (SUNTRACS) no es una lucha social legítima ni una protesta por injusticias laborales. Los obreros de la construcción en Panamá figuran entre los mejor remunerados de América Latina.

Desde 1990, el SUNTRACS —con fuertes vínculos con la izquierda radical— ha dejado de ser un sindicato laboral para convertirse en un movimiento político que busca desestabilizar la democracia, alterar la paz social e imponer agendas por la vía de la presión y el chantaje.

El sindicalismo, en esencia, no es negativo. Lo que resulta nocivo son las intenciones de su dirigencia, que ha convertido al gremio en un instrumento de confrontación y caos. Al final, las piedras que lanzan caen sobre su propio tejado: lo único que logran es frenar el desarrollo, sembrar desasosiego y empujar al país hacia el atraso.


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