No a la violencia: ninguna causa justifica el caos ni el atropello
Nuestro editorial del 21 de mayo de 2025
Cerrar calles, levantar barricadas o usar armas caseras no son formas legítimas de protesta. Son actos de violencia que vulneran derechos fundamentales, como el libre tránsito, y ponen en riesgo la convivencia social.
Aún cuando una causa pueda presentarse como justa, el uso de la fuerza y la agresión la deslegitiman de inmediato. La reciente retención de una unidad del SENAFRONT en Arimae, Comarca Emberá, y el bloqueo de la pista de aterrizaje en Jaqué para impedir el despegue de un avión privado son ejemplos alarmantes de hasta dónde puede llegar la intolerancia.
La violencia, venga de donde venga, debe ser rechazada de forma categórica. Si el sentido común no prevalece, es deber del Estado hacer respetar la ley para proteger el orden y los derechos de todos los ciudadanos.
