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Bocas del Toro en su laberinto: entre la paralización y la esperanza

Nuestra opinión del 29 de mayo de 2025

La declaratoria de estado de emergencia en Bocas del Toro es oportuna, pero evidencia una reacción tardía ante una crisis que se arrastra desde hace años.
La provincia, históricamente sostenida por el turismo y la actividad bananera, enfrenta hoy un panorama sombrío: poca inversión pública sostenida, empresa privada retraída por el temor a huelgas y cierres, y una creciente desconfianza social.

Changuinola y Almirante se han convertido en epicentros de tensión, y mientras persista la inestabilidad, el desarrollo se mantendrá estancado. El destino de Bocas del Toro no puede seguir atado a la intransigencia. Es hora de elegir el camino del diálogo, la inversión y el trabajo para evitar que la provincia siga hundiéndose en un túnel sin salida.


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